Llegar a ti, entonces, es buscar…

Llegar a ti, entonces, es buscar la voz de un niño entre las multitud,
recoger el miedo interminable que origina un viento nocturno,
iluminar el amor con una lámpara de primitivo y de dulce aceite,
tocar con los dedos un pájaro de azúcar que besa el cuello de las mujeres,
limitar la invasión de la nieve que llega con sus armaduras de frío
y verte tranquilo y reposado quemando el intacto silencio.

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