En el fondo el olvido

Como un cuadro que ha sido
descolgado a destiempo
y deja una marca gris en la pared vacía,
mi cuerpo se desprende
más allá del olvido,
ocupa su lugar.

Lejos del paraíso,
donde ya no es posible
enmascarar el sueño desencajado
del desaparecido,
ni blanquear la mano atormentada del delito,
ni difamar los labios en mitad de la piedra.

Como el escalador
que apoya todo el cuerpo
en los resquicios del vacío,
paso sin ser notada
        abriendo las compuertas
                borrando los caminos,
con la boca nodriza y los ojos ausentes.

Rehén de la memoria,
            rememoro el olvido,
ese gran simulacro repleto de fantasmas
que arrastran
        su silencio
                hacia el abismo.

Como el ilusionista
que dibuja pañuelos en la seda del aire,
me guardo inútilmente una paloma
quebrada en las trincheras de la noche.
                       
De “Discordia de los dóciles” (inédito)

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